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Coronavirus: el pánico recién llegado de Wuhan

La única forma posible de que no hayas escuchado o leído algo acerca del coronavirus de Wuhan es que hayas pasado las últimas semanas encerrado en una burbuja. Y aun siendo esto posible, alguna onda sonora habría penetrado dentro de tu burbuja para que te enterases de que un virus está generando el pánico por todo el mundo. A esto le llamaría yo “efecto coronavirus”. Alrededor de un centenar de entradas, noticias o artículos son publicados cada hora acerca del nuevo virus que tanto interés mediático está produciendo.  

Sentados en un hospital de Wuhan, epicentro del nuevo coronavirus | Foto: Lucas de la Cal.

Los coronavirus son una amplia familia de virus que normalmente afectan sólo a los animales, aunque algunos tienen la capacidad de transmitirse de los animales a las personas, como es el caso del nuevo coronavirus, detectado por primera vez en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei, en China. Los síntomas más comunes incluyen: tos, dolor de garganta, fiebre y sensación de falta de aire. Bien, incluyo esta información acerca del nuevo virus porque, para poder opinar acerca de la supuesta gravedad del asunto, primero debemos conocer de qué estamos hablando. 

Los síntomas del que posiblemente se coronará como el virus más popular de la historia moderna me recuerdan mucho a los de una gripe. Tengamos presente en nuestra mente esta palabra (gripe) mientras leemos no tan solo este artículo, sino todas las nuevas noticias. En España hubo 700.000 casos de gripe en la temporada 2017-2018 y 52.000 ingresos hospitalarios. Asimismo, se estima que unas 15.000 muertes en nuestro país estuvieron relacionadas con la gripe. ¿Lo recuerdan? 

Pongamos las cifras del nuevo coronavirus a estudio: en el momento en el que escribo este artículo, aproximadamente 12.000 personas han sido infectadas, solo 150 fuera de China. El número de muertes asciende a las 259, hasta ahora no ha habido ninguna muerte producida por este virus fuera del país asiático. Estamos hablando de una tasa de mortalidad de aproximadamente un 2%. Cifras muy pequeñas para la grandeza que se trata en los medios y, por ende, en las calles.

Ahí va una cifra que es un poco más difícil de escuchar: 250 personas han sido ya dados de alta en China. No se trata de dar esperanzas a nadie ni a ningún país, se trata de un virus que se cura con el paso del tiempo sin recurrir precisamente a la muerte. Entendemos la preocupación que pueda causar una fácil propagación del virus, pero no hace falta mirar hacia muchos años atrás para ver casos peores en España.

En la última semana he seguido muy de cerca todo lo que escribían los dos corresponsales españoles que cubrían la noticia en Wuhan: Jaime Santiso, de El País, y Lucas de la Cal, de El Mundo. El trabajo y la dedicación de estos dos hacia el periodismo es de admirar. Ambos son parte de los 21 españoles que han sido repatriados de la zona cero y que se encuentran ahora mismo en cuarentena en Madrid. Estos dos periodistas, de los que me fio ligeramente más que de cualquier otro que estuviera escribiendo sentado desde España, quisieron dejar claro en todo momento que la situación que se vivía en Wuhan no era para nada apocalíptica, como otros medios querían dejar ver. Tan solo se veía una ciudad desierta, con gente refugiada en casas, pero sin esas grandes preocupaciones más típica de europeos.

El terror de las personas ahora nace de ver como el gobierno chino construye dos hospitales en Wuhan en tan solo diez días. No lo veo como algo preocupante, es lo que tienen que hacer. Los afectados suelen tener problemas respiratorios y por lo tanto necesitan material sanitario. ¿Sin estos hospitales, dónde van a recibir ayuda sanitaria tantos miles de personas?

Lejos del círculo mediático, hay que saber hasta qué punto debería llegar nuestra preocupación como personas razonables. Espero fuertemente que la propagación del nuevo coronavirus se reduzca hasta el punto de que no haya nuevos casos, y que los infectados vuelvan a un estado de salud ideal.

4 Comments

  • Jorge

    Vivimos en un loco mundo con noticias no importantes que tapan a otras que si lo son. Aunque mirá si será todo tan loco que las Bolsas del mundo se mueven al compás de este virus. Ver info.

    Recomiendo enormemente, para cuando tengas tiempo, al libro Fahrenheit 451.

    Me gusta esta línea de blog que iniciaste hace poco. Adelante.

    Abrazos.

    Jorge

    • Julio César Ruiz Aguilar

      Leo constantemente la prensa y cuando veo que una noticia es durante tantos días principal en varios medios, empiezo a pensar en todas las que están siendo tapadas por detrás. En estos casos se demuestra como los medios son los que controlan la información que quieren que veamos y la que no. Acerca de Fahrenheit 451, he podido escuchar acerca de la película que se basa en la novela de Ray Bradbury, aunque supongo que en palabras escritas sea aún mejor. Su relación con esta cuestión es evidente.

      Muchas gracias por tus comentarios, te espero por aquí.
      Un fuerte abrazo.

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