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“La Casa de Papel”, ¿un fenómeno televisivo?

En la mañana del 3 de abril, Netflix lanzó a su plataforma la cuarta parte de La Casa de Papel. Más allá de verme los ocho episodios de una sentada y disfrutarlos, comencé a analizar la serie, quise ir más allá de lo que se nos muestra a través de la pantalla e intenté responder a la pregunta de por qué es La Casa de Papel un fenómeno televisivo.

Pocas palabras hacen falta para describir a La Casa de Papel, pues son pocas las personas que aún no se han visto inmersas en el argumento de la considerada una de las mejores series españoles de la historia, aún más si sabemos que es la serie de habla no inglesa más vista en toda la historia de Netflix.

Elenco principal de “La Casa de Papel” | Foto: Netflix España.

La serie

La serie es una creación de la productora Vancouver Media que, a pesar de tener otras producciones, no da el estallido en el mundo televisivo hasta que producen La Casa de Papel. Detrás de este proyecto, se encuentra el CEO de esta misma compañía audiovisual: Álex Pina, productor de televisión, escritor, creador de series, guionista y director de cine español, resumidamente: una de las mejores mentes que ha dado la ficción española. A él se le atribuyen los trabajos de El Embarcadero, ​ Vis a Vis, Los hombres de Paco, El barco o Los Serrano, en adición a la misma que estamos analizando.

Una vez que hemos hablado por encima de la serie, procedemos a analizar por qué se ha convertido en él fenómeno del que hablamos. La Casa de Papel nace en manos de Vancouver Media, como ya sabemos, como una producción para el canal de televisión español Antena 3 (Atresmedia Televisión). Es para esta cadena que se producen las primeras dos partes de la serie, donde se narra el atraco a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. El argumento lo conocemos todos: un hombre, a priori, con una mente privilegiada que crea un plan infranqueable, conocido como El Profesor, recluta a otras personas para llevar a cabo el atraco. Bien, estas primeras partes que todos reconocemos como una obra maestra, aunque tuvieron una buena cuota de audiencia al comienzo, estas fueron disminuyendo, lo que hizo que la serie pasara desapercibida para la mayoría de los españoles tras su emisión en Antena 3. De hecho, se llegó a clasificar la serie como un fracaso.

Expansión internacional

Tras este paso por la televisión española, Netflix adquirió los derechos para transmitir la serie y distribuyó las dos primeras partes en su servicio de transmisión el 25 de diciembre de 2017 en todo el mundo. Y es en este mismo instante que comienza el auténtico “boom” de esta serie. Muchos españoles que jamás habían oído hablar de ella, la ven en la plataforma y quedan asombrados con la producción. Pero no sólo comienza a ser un fenómeno en tierras españolas, la distribución mundial de Netflix genera popularidad allá donde se emite: América Latina se convierte en un punto clave para la serie, principalmente por el uso de la misma lengua que hace llegar la producción sin tener que hacer doblajes de por medio. Sencillo y directo, al corazón de todos los países latinos que se rinden ante la historia del profesor y su banda. Además, la serie fue lanzada en otros idiomas como “Money Heist”, creando así una explosión de fama internacional.

Si al principio mencionaba que la internacionalización de la serie era la chispa de que se convirtiera en un fenómeno es por todo lo que voy a desglosar a continuación. Netflix comenzó a ver ingresos, lo que los llevó a mover ficha y comprar todos los derechos de la serie. ¡Bingo! Comenzaba ahora lo mejor, Vancouver Media se frotaba las manos sabiendo que disponía del cheque en blanco de Netflix (y todo el dinero que eso conllevaba) para revivir una serie acabada y convertirla en un éxito mundial que generase mucho más dinero aún. Solo hay que decir que la productora que Álex Pina creó en julio de 2016 con un capital social de 23.000 euros, registró unos ingresos de 19,1 millones de euros en 2018, más del doble de los que generó en 2017.

Guionistas, el alma de la serie

Comenzaba el trabajo de los guionistas en crear de nuevo una historia que parecía muy cerrada: los atracadores ya eran millonarios, ¿por qué iban a recurrir a arriesgarse a cometer otro golpe? Y es aquí donde entra el factor que desde mi punto de vista ha llevado a La Casa de Papel a lo más alto: el principal argumento que tiene la serie, aunque puedan parecer los atracos, sus monos rojos, sus caretas de Dalí y sus armas, son las relaciones afectivas y los sentimientos que acarrean estas. La serie empieza con la relación entre El Profesor y la inspectora Murillo, que acaba prosperando y hace que la inspectora cambie de bando, o con el enamoramiento de Denver y Mónica que luego pasa a ser Estocolmo. Continúa dando guiños al amor, a los sentimientos y a las emociones durante cada episodio, siendo este el real hilo conductor. Besos, amor, relaciones, duelo a la muerte. Si han terminado la serie, sabrán de lo que hablo, no quiero relevar mucho, pero no hay más que destacar en la parte tres, el nuevo golpe se lleva a cabo por el amor que le tiene Tokio a Río.

En el elenco entran nuevos personajes, y me gustaría centrar la atención en la entrada de Rodrigo de la Serna, conocido en la serie como Palermo. No es ni de lejos casualidad que este personaje haya entrado en la serie. Se trata de lo que llevo comentando todo el artículo: internacionalización. Personaje argentino, que pueda hacer conectar emocionalmente con los espectadores de América Latina, zona crucial para la audiencia de Netflix. No es la primera vez que la multinacional requiere esto, pasó lo mismo con la introducción de Danna Paola (México) y Jorge López (Chile) al elenco de Élite, producción también española. Es esta la forma que tienen de crear un sentimiento de cercanía hacia todos esos espectadores del continente sudamericano.

El equipo de guionistas hace un papel espectacular, aún más cuando sabes que los capítulos los van escribiendo a medida que van rodando. Lo que viene a ser de toda la vida ir con el agua al cuello.

Calidad audiovisual

El símbolo de Netflix le dio un salto de calidad a la serie, con rodajes en países exóticos como Tailandia o una isla privada en Panamá. Geniales exteriores: un edificio de Nuevos Ministerios, en Madrid, que hace de Banco de España, o escenas por doquier en el mismo centro de Madrid, como en la Plaza del Callao. Todo eso con todo lo que conlleva tener que cerrar el centro de Madrid a los viandantes. La Piazza del Duomo o la Piazzale Michelangelo, en Florencia, dos de los lugares más turísticos de Italia y formaron parte, como no, de las localizaciones de rodaje de esta serie.

Por no descuidar los interiores que son donde transcurre la mayor parte de la serie: un interior creado desde cero en un nuevo estudio cinematográfico por parte del estudio de arte. Grabaciones que simulan ser dentro de la cámara acorazada del Banco de España (cuando estaba sumergida en agua) que están realmente rodadas en un estudio submarino en el Reino Unido. Pequeños datos que no sabemos al verlo en pantalla y que al saberlos puedes quedar impresionado.

Por no hablar del un incremento en el número de personas que conforman el equipo de producción y postproducción de la serie, que hace siempre crear un aumento de calidad. Todo esto se sumó al buen elenco de actores que acostumbran ya a hacer su papel, a la identidad que la serie había creado con su simbología: monos rojos, caretas de Dalí, canción de Bella Ciao. Además, la participación de la Policía Nacional Española en la cesión de uniformes y vehículos le daban un toque de realismo a la ficción. Todos estos componentes se unieron con la exquisita mente de los guionistas y crearon, entonces ya consolidadamente, un fenómeno televisivo.

Como opinión, debo decir que la serie siempre me pareció tener un exquisito nivel audiovisual y un guion muy bueno dentro de la ficción palpable. A la producción le vino genial que Netflix se hiciera responsable de sus derechos por la grandiosa cantidad de dinero que esto aportaba y, la tercera temporada fue realmente una sublimidad. Los guionistas asumieron la tarea de crear algo que parecía imposible y lo hicieron con mera creatividad. Aun así, en la cuarta parte he visto un bajón de calidad en guion y fallos que se hacen notar fácilmente. Los fallos a los que me refiero son simplemente de guion y han aparecido durante toda la serie, pues es muy difícil acoplar una idea ficticia a la realidad. En esta última parte, uno que para mí ha sido muy notorio y que recomiendo que te saltes (yéndote al próximo párrafo) si no la has visto para que no te lleves ningún adelanto, ha sido el cómo estando Gandía en la habitación del miedo, le cortan todas las comunicaciones de forma visible para el espectador cortando un cable que sin exagerar puede tener de ancho lo que un cable de un ascensor con una herramienta. Y, milagrosamente, antes de las últimas escenas, hacen volver las comunicaciones a dicha habitación para que Gandía se comunique con la central de la Policía Nacional. Este error, que parece una tontería y que yo lo noté enseguida, cambiaría totalmente el devenir de la serie, pues las últimas escenas no hubiesen sido como ahora conocemos, no podría haber relación. Es por ello por lo que afirmo que hay errores de guion que deben asumirse con tal de darle continuación a la ficción.

Quinta parte

Y una vez que he podido decir por qué La Casa de Papel es un fenómeno televisivo, solo queda esperar a la quinta parte de esta. Tras el final de la cuarta nos ha quedado claro que habrá nuevos episodios. Aún nos queda saber si la banda podrá salir del Banco de España con todo el oro pero, sobre todo, sabremos si finalmente ha sido buena idea alargar tanto la serie y si nos encontraremos con una buena nueva parte de esta o no.

One Comment

  • Brenda Lei

    Que buen artículo has dedicado a la casa de papel, todo un fenómeno que no conoce de fronteras. ¡Expectante de esa quinta parte!

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