Artículos,  Opinión

La educación sexual que reciben los adolescentes

Todos estaremos de acuerdo en que la adolescencia es un período de muchos cambios. Dentro de estos, aparecen cambios significantes en la sexualidad. Más que cambios, podríamos incluso afirmar que la adolescencia es la puerta de entrada principal al sexo y a la sexualidad. Esto siempre ha sido así, pero entonces, ¿cuál es el motivo por el cuál este tema se ha convertido en polémico en los últimos años? 

Foto: El País.

El motivo es claro y por ello está en el punto de mira: la nefasta educación sexual que reciben los adolescentes. Hablar de educación sexual, situándonos en España, se nos hace mínimamente curioso. Está demostrado que los jóvenes españoles no tienen una buena educación sexual: el peso cae sobre las familias, y la gran mayoría de estas nunca educan sexualmente a sus hijos. La nula educación por parte de las familias a los adolescentes se suma a la mínima formación por parte de los centros educativos: lo único que tratan (si es que lo tratan) son los métodos anticonceptivos y las enfermedades de transmisión sexual. Bien, no cabe duda de que es un buen punto a tratar, pero, ¿alguien les ha enseñado previamente qué es el sexo, o todos hemos supuesto que ya lo saben todo?

  ¿Si las familias no enseñan qué es el sexo, y los centros educativos tampoco, entonces quién lo hace? 

Teniendo en cuenta la mala base de educación sexual que tienen los jóvenes, de la que también son culpables esos programas que conceden los centros educativos, llegamos a un fácil planteamiento: ¿si las familias no enseñan qué es el sexo, y los centros educativos tampoco, entonces quién lo hace? Y es aquí donde entra en escena el causante de que los jóvenes de hoy en día sepan (o crean saber) qué es el sexo: la pornografía. El acceso de los menores a material adulto y pornográfico ha ido en aumento en los últimos años, favorecido por los contenidos digitales que fácilmente se pueden consumir. 

Encontramos aquí un gran problema: los adolescentes toman como educación y formación sexual contenidos que se encuentran muy lejos de realidad, generando graves confusiones en los jóvenes. En la pornografía los roles entre hombres y mujeres son muy diferentes, los micromachismos son parte de la mayoría de vídeos, se distorsionan los tamaños, se idealizan los cuerpos perfectos, se mitifica y simplifica el placer, además de crear una necesidad en recrear lo que vemos en la pantalla. Hace unas semanas, pude ver en un episodio de Equipo de investigación llamado Pornonativos, en el que trataban principalmente esta cuestión, que el video pornográfico con más reproducciones del mundo era uno que simulaba una violación por parte de un grupo de hombres a una mujer.  

La mala educación sexual recibida por los jóvenes se suma a la incapacidad de diferenciar la pornografía de algo real con algo ficticio, asumiendo esta práctica el rol educativo

Y es llegado a este punto cuando me pregunto, ¿nadie cree que todo esto guarda relación con el incremento de agresiones sexuales en los últimos años? He dicho reiteradamente que en un país y en su población, la educación lo es todo. En este caso, con la educación sexual, pasa absolutamente lo mismo. La mala educación sexual recibida por los jóvenes se suma a la incapacidad de diferenciar la pornografía de algo real con algo ficticio, asumiendo esta práctica el rol educativo. Sin duda, se trata de un punto a cambiar en nuestra sociedad, deberíamos abogar por una educación sexual basada en la confianza, en el respeto, en la responsabilidad y en la salud.  

One Comment

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

categorías