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Los porqués del consumo de alcohol en la juventud

Uno de los asuntos más repetidos al hablar de la juventud en los últimos años, es la relación que mantienen estos con las bebidas alcohólicas. Resulta preocupante e incluso curioso tratar esta cuestión: ¿por qué la sociedad consume tan pronto este tipo de bebidas?         

Jóvenes consumiendo bebidas alcohólicas en la vía pública.

Lejos de los tópicos o de los artículos de prensa basados en remarcar las consecuencias para la salud del consumo del alcohol en los jóvenes, nace la necesidad de ir más allá, de pensar en el por qué lo hacen, en cuáles son las medidas que se toman para evitar esta práctica y en qué fallamos como sociedad cuando vemos unos porcentajes tan altos de jóvenes que han probado el alcohol. 

Según el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, el 94,2% de la población de 15 a 64 años refiere haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida. 

Ponerse en situación no es nada difícil: el alcohol es en nuestro país, por delante del tabaco, la droga legal más extendida. Se nos hace imposible negar que España es un claro país consumidor de alcohol. Bebemos, y bastante, en cualquier situación normalizamos un consumo de bebidas alcohólicas que muchas veces sobrepasa la normalidad. Según el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, el 94,2% de la población de 15 a 64 años refiere haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida. 

El problema viene de la mezcla de la normalización del alcohol con la insuficiente capacidad de comprensión que tienen los jóvenes de que estos productos son para gente mayor. 

Teniendo estos datos en mente, se nos hace un poco más fácil acercarnos a resolver la incógnita del por qué la sociedad consume bebidas alcohólicas desde edad temprana. Uno de los claros culpables es el cómo tenemos el consumo del alcohol normalizado: lo vemos a diario, los mayores lo consumen comúnmente, vemos anuncios en la televisión y en la calle. Pero, ¿es este realmente el problema? Desde mi punto de vista, no: el problema viene de la mezcla de esta normalización con la insuficiente capacidad de comprensión que tienen los jóvenes de que estos productos son para gente mayor. Y no hablo de que no sean capaces de leer un cartel en el que ponga +18, que lo son, sino de cómo no son capaces de pensar en el por qué existe una restricción de edad para este tipo de productos. 

Es en este punto cuando empezamos a pensar qué la educación española tiene algo de culpa. La realidad es que la información que se concede, tanto en los colegios como en los institutos españoles acerca de este asunto, es escasa. Aunque últimamente se trate de mencionar más, no dejan de ser charlas que difícilmente llegan a hacer efecto en los adolescentes por su persistente monotema: las consecuencias negativas para la salud. 

El pilar fundamental del consumo del alcohol a edades tempranas es la fácil obtención del mismoEn la mayoría de locales no te requieren mostrar el DNI, en otras con responder afirmativo a la pregunta -¿eres mayor de edad?, es más que necesario. 

Lejos de la formación de los jóvenes, el pilar fundamental del consumo del alcohol a edades tempranas es la fácil obtención del mismo. Uno no consume alcohol si no es capaz de conseguirlo. Se mencionaba en un artículo de Sociedad del ABC, que más de la mitad de los menores que intentan comprar alcohol lo consiguen, y ponerlo en duda sería mentirnos. Supermercados, bazares, tiendas de conveniencia y restaurantes de comida rápida son puntos fáciles para adquirir bebidas alcohólicas siendo menor de edad: en la mayoría no te requieren mostrar el DNI, en otras con responder afirmativo a la pregunta -¿eres mayor de edad?, es más que necesario, realidades que ponen en duda el hincapié que se hace en que menores de edad no tengan al alcance de sus manos dichas sustancias. 

3 de cada 10 estudiantes de 14 a 18 años admitieron haberse emborrachado durante el mes antes a ser preguntados. 

Una distinta encuesta realizada por el Ministerio de Sanidad confirmaba lo inequívoco: 3 de cada 10 estudiantes de 14 a 18 años admitieron haberse emborrachado durante el mes previo a la entrevista. Algo tan preocupante que desde organizaciones como la OCU (la Organización de Consumidores y Usuarios), solicitan al Gobierno que se impulse un proyecto de ley para prevenir y reducir el consumo de alcohol en menores de edad.  

Algo que con antelación no seríamos capaz de descifrar si podrá reducir los inauditos porcentajes vistos, pero que si nos abre la esperanza de que de alguna manera se obtenga el suficiente nivel de concienciación para reducir estos tan malos números. 

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